Welsungsraum

"Hazte fuerte en los viejos sueños para que nuestro mundo no pierda la esperanza". Ezra Pound "Ich lehre euch den Übermenschen. Der Mensch ist Etwas, das überwunden werden soll. Was habt ihr getan, ihn zu überwinden?". Nietzsche

sábado, febrero 24, 2007

La realidad desde nuestra alma 23




IV.8. La esclavitud moderna y el Trabajo Nacionalsocialista




En el último capítulo hablábamos de la esclavitud histórica, sin embargo enfrentados a la realidad moderna no podemos más que pensar en la esclavitud en que nos encontramos sumergidos en el día de hoy.

Escribo estas líneas a sólo 48 horas de volver a mi trabajo. Como casi la totalidad de los chilenos la angustia se empieza a apoderar del corazón y la ansiedad casi se desborda en nuestras mentes en reflejos de loca angustia. Todo lo que se hizo durante las vacaciones, con dinero o sin él, desde el oneroso viaje a lugares paradisíacos hasta el trabajo en casa haciendo el jardín, arreglando muebles o leyendo un buen libro, o simplemente pensando profundo. Todo eso no fue más que una pequeña ventana hacia un mundo ideal, un mundo en el que los seres pueden realizarse de acuerdo a su propio espíritu.

El trabajo se nos presenta como una condena, una pérdida de vida, un yugo que debemos llevar para poder sobrevivir en esta sociedad. La mayor parte de nosotros (y me refiero fundamentalmente a la clase de hombres que tienen mediana conciencia de sus vidas), ve el trabajo como una cadena de esclavitud que no nos deja volar y realizar las actividades (no menos laboriosas), que realmente llenarían nuestros espíritus.

Pero esto no debería ser así y este sentimiento es el signo claro de que hay algo muy pervertido en nuestra sociedad. Los millones de seres que se arrastran lúgubres hacia sus lugares de trabajo son una muestra de que en esta sociedad no hay ideas superiores, no hay grandes metas que movilicen la psiquis de las personas. Las metas burguesas son demasiado mezquinas como para inflamar el espíritu de los trabajadores.

Trabajar, ¿para qué? Para comprar un auto mejor, para comprar una casa, para salir de vacaciones el próximo año, para educar a los hijos, para tener una jubilación decente, para alimentar el apetito siempre voraz de la banca. Metas materiales, sobrevivencia pequeña de quienes llevan vidas mínimas, pero ¿y el Yo y el pueblo? ¿Dónde está la realización del individuo y de la raza? Y no hablo de ese yo mezquino y pequeño de todos los días, hablo de ese Gran Yo que debe ser creado, que todos intuimos pero nunca alcanzamos y que escreador de la grandeza del pueblo en su conjunto.


A nadie convencen los slogans de los poderes que dominan el mundo: la libertad, la democracia, la modernidad. Nadie se convence de que su trabajo dé realmente algún fruto. Lo único que uno ve es el enriquecimiento sin límites de los poderosos de siempre y la aberrante esclavitud en que se hunde la clase trabajadora de nuestros países.

Pero el trabajo debería ser alegre, el trabajo debería dar libertad, el trabajo bien hecho, honrado, sano, debería conducirnos a una vida superior de mayor nivel físico y espiritual. El trabajo debería ser como la actividad sagrada de los antiguos constructores de catedrales, en que el resultado del esfuerzo es la elevación de la comunidad y del individuo hacia alturas impensadas, cercanas a la divinidad.

Hoy que estoy a punto de volver a sentir de cerca las cadenas del trabajo moderno, saludo con nostalgia el concepto del trabajo nacionalsocialista. El trabajo realizado por la comunidad del pueblo para el pueblo y no para un pueblo proletario sino que para el pueblo en el sentido de sangre, en el fondo para los míos. El trabajo sentido como esfuerzo feliz en la consecución de ideales superiores que llevarán a mi propia sangre a saltar en la escala evolutiva, un esfuerzo de creación, un esfuerzo de superación colectiva e individual en el que todos y cada uno son importantes y por ello Yo también importo, mi realización como persona es el eslabón fundamental de la realización de todo el pueblo.

El trabajo en esta sociedad de hombres hormiga es muy distinto del concepto de trabajo en la sociedad de Hombres Sol que propugnaba el Nacionalsocialismo.



Welsung




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