Welsungsraum

"Hazte fuerte en los viejos sueños para que nuestro mundo no pierda la esperanza". Ezra Pound "Ich lehre euch den Übermenschen. Der Mensch ist Etwas, das überwunden werden soll. Was habt ihr getan, ihn zu überwinden?". Nietzsche

miércoles, enero 03, 2007

La realidad desde nuestra alma 21


IV.6 Nacionalsocialismo y Nacionalismo

La discusión que sigue es pertinente a los últimos artículos publicados en este blog, así como a un tema tratado hace algún tiempo en el capítulo “Derribando mitos” de “La Realidad desde nuestra alma”. Se trata de identificar la verdadera esencia de lo que somos y no continuar con modelos modernos alejados de las leyes de la naturaleza.

Un error normal entre las buenas personas de países como Chile, es que creen que lo que ellos llaman nacionalismo o patria, es lo mismo que lo que un nacionalsocialista entiende por esos términos. De hecho, diría que el fracaso sempiterno de todo esfuerzo nacionalista en países como los nuestros se basa en este error.

La civilización mal llamada occidental ha trastocado todos los valores y ha detenido los procesos naturales de evolución no sólo a nivel biológico, también lo ha hecho a escala geopolítica y antropológica. Los resultados son aberrantes en cuanto se han creado países que han englobado a pueblos que son totalmente disímiles y que, como ruedas de maquinarias disímiles, cuando son obligados a trabajar en conjunto no son capaces de grandes tareas y sólo logran éxitos muy de cuando en cuando cada vez que un individuo o un grupo reducido de individuos, normalmente homogéneos entre sí, forman una unidad de trabajo eficiente.

Y es que el error es identificar el concepto de país que proviene de la palabra latina pagus (significando un lugar determinado, un cantón, una aldea), con la palabra nación que viene del latín natio y que quiere decir lugar de nacimiento y finalmente la palabra patria, que es el lugar de nacimiento de los padres. Estas palabras se usan sin cuidado y como equivalentes en determinados momentos. Por otro lado, el concepto de padres debe también tomarse con cuidado pues no se trata de los padres directos, sino que de los antepasados en los cuales se enraíza nuestra existencia. Igualmente la palabra nación no parece referirse al nacimiento casual del individuo, sino que al lugar de nacimiento del linaje de éste.

Todo este error lingüístico conduce a que mucha gente honesta crea sinceramente que Chile o Argentina o Perú, etc, pueden constituir así, sin más una patria o una nación para todos su habitantes, cuando en realidad son sólo países, es decir lugares en donde conviven personas de diferentes nacionalidades y provenientes de diferentes patrias.

La necesidad humana de identidad juega, por supuesto, un rol muy importante en los nacionalismos que vemos actuar en forma emocional en todos estos países. Sin embargo, este sentimiento nacionalista no es de un nivel superior al que sienten los adeptos a un equipo de fútbol, que son (sincera y honestamente), capaces de morir por los colores de su equipo.

Por ejemplo, una idea de estos grupos es creer que se puede levantar a todo el país en torno a un ideal patriótico. Esta idea es un gran error, pues no todos los individuos que conforman nuestros países ven o sienten igual y, como es lógico, no ansían los mismos ideales, aunque sean nuestros vecinos. Otro error que he escuchado en estos días es el hablar de “nuestro ejército, que pertenece a todos os chilenos”. El Ejército de Chile tiene sus raíces en un tipo de individuo de origen germánico y su ideal, concepto y forma no es compartido por todos los chilenos. Es más, existe una gran cantidad de chilenos que odia todo lo que el ejército representa y sólo quisieran destruirlo.

La situación en nuestros países es muy parecida a lo que ocurrió en Yugoslavia o que hoy vemos en la incapacidad para presentar una resistencia unida de las fuerzas de resistencia iraquíes. Nuestra identidad es una farsa, nuestros países fueron creados a la fuerza por colonizadores que interrumpieron los procesos de evolución de los pueblos que vivían en estas tierras y que además, tampoco tenían ellos mismos el concepto de pertenecer a una nación particular, enfermos como estaban por el universalismo del cristianismo. De modo que corrompieron los procesos locales y no impusieron ninguno de origen natural, sino que implantaron la enfermedad del igualitarismo.

Por el contrario, nuestra situación es diametralmente opuesta a la situación de los países germánicos antes de la formación de Alemania. Los germanos, perteneciendo todos a una sola nación, estaban divididos artificialmente por fronteras de países formados por cuestiones netamente políticas atingentes al reparto de poderíos de familias gobernantes.

El nacionalsocialismo, nacido en la realidad germánica, no puede concordar con las metas que se plantean los nacionalistas tradicionales, pues ve realidades distintas, ve países formados por distintas naciones. En cada uno de esto países es necesario desatar este nudo gordiano que estrangula el futuro de cada una de las naciones que compone nuestro países. En lugar de una situación natural de castas tipo India tradicional o de federación o de simple gobierno de una nación sobre las demás, estamos en una situación de mezcla insana e ineficiente. Por ello cuando nosotros hablamos de Chile, lo hacemos mirando a la patria que intentaron forjar nuestros antepasados europeos cuando llegaron a estas tierras y las conquistaron, las domaron y nos las legaron. Ese sueño casi inconsciente de nuestros abuelos no es compartido por los descendientes de los que fueron vencidos y que en el fondo odian lo logrado. La destrucción sin aparente causa que se ve cuando esas fuerzas profundas salen a la luz, tiene su origen real en ese resentimiento contra el vencedor. A no engañarse con argumentos marxistoides que buscan la explicación en problemas sociales, se trata del mismo pikunche que destruyó Santiago en los tiempos de Michimalongo y que lo sigue haciendo hoy en día, simplemente porque las luchas entre las naciones traspasa las generaciones, las edades y todos los falsos argumentos humanistas; y la visión de los pueblos indígenas, o sus descendientes, no tiene canales de expresión en esta sociedad liberal y humanista moderna.

Puede que lo que aquí se ha dicho cause espanto en mucha gente, pero el Nacionalsocialimo pretende ser una revolución basada en realidades y no en argumentos acomodaticios o en sentimentalismo más o menos arraigados. No pretendo ofender tampoco a los miembros de otros pueblos, sólo estoy diciendo que mientras no exista una conciencia y un respeto real por las diversidades de los pueblos que forman nuestros países, éstos están condenados a una existencia de orden segundario en el concierto mundial. Podemos formar un país que, consciente de su diversidad, se ordene de manera eficiente y aproveche las capacidades de todos sus habitantes en forma real.

Esta diferente visión entre el nacionalista tradicional y el nacionalsocialista, explica el por qué el primero no entiende el uso que hace el segundo de símbolos como la Svástica, que en apariencia es un símbolo extranjero. Esta situación que causa permanente tensión en y entre los grupos e individuos, se explica en base a lo dicho anteriormente. La Svástica es el símbolo más antiguo de los pueblos indoarios o indogermánicos y está presente desde el lejano norte hasta América de Sur y el valle del Indo, donde exista un ario, pues es el recuerdo del origen real de estos pueblos. Representa la patria originaria, aquella que es más grande y real que todas esta pequeñas patrias en las que ahora vivimos y a la que en último término somos más fieles. Los nacionalistas tradicionales tienen razón al acusar a lo nacionalsocialistas de poco patriotas o de no ser verdaderos nacionalistas, pues éstos tienen en mente otra patria, una que se lleva en la sangre y no en el documento de identidad, una a la que no se puede renunciar aunque se quiera, una a la que no se puede acceder por gracia o por favores políticos o méritos deportivos. Lo que tienen que recordar sí esos nacionalistas es que si no fuera por lo miembros de esos pueblos arios estos países no existirían y sólo habría un conglomerado de pueblos indígenas.

Welsung

2 Comments:

Anonymous es werde licht said...

hola camarada encuentro intolerable gue digas gue es un pais sin honor cuando no a perdido ninguna guerra yo soy europeo igual gue tu pero deves respetar al pais donde vives por gue este pais lo grearon los europeos por ultimo menos desonra y mas glori a la razr blanca gue cada vez se ba perdiendo sieg heil......camarada

4:47 p. m., enero 05, 2007  
Blogger Welsung said...

Estimado camarada:
Según tu lógica entonces, Estados Unidos es un país de mucho honor pues ha ganado muchas guerras y, contrariamente, Alemania es un país sin honor porque ha guerras mundiales, de modo que su deshonor es "mundial".
La gran guerra que Chile está perdiendo es justamente la guerra que no se gana con armas sino que con raza: la guerra por mantener los ideales y valores de los que crearon Chile.
Por otro lado, no es el que más ama el que asiente sin crítica todo lo que se hace sino el que, con firmeza, mantiene la crítica sobre lo indebido.

Con Evola podría yo decir: Gloria a la raza blanca, pero no todos los blancos merecen respeto. Eso sería de una ceguera criminal.

Por otro lado quisiera aclararte que la creación de los países republicanos como Argentina y Chile fue liderada por logias masónicas, de modo que nada tiene que ver con el ideal gibelino germánico que, creo yo, hubiese preferido mantener un imperio español fuerte, como bastión de los ideales de la hidalguía.

Welsung

12:41 p. m., enero 06, 2007  

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