Welsungsraum

"Hazte fuerte en los viejos sueños para que nuestro mundo no pierda la esperanza". Ezra Pound "Ich lehre euch den Übermenschen. Der Mensch ist Etwas, das überwunden werden soll. Was habt ihr getan, ihn zu überwinden?". Nietzsche

jueves, abril 19, 2007

20 de Abril


Nuevamente es 20 de Abril, el cumpleaños de nuestro amado Adolf Hitler, el último Führer de nuestra Raza Aria. Nuevamente me encuentra en medio de actividad febril que apenas me permite sentarme a reflexionar. ¿Cómo no? ¡¡si de eso se trata esta guerra!!


No estamos en condiciones de periodos en que se permitan licencias para volver detrás de las líneas y sentarnos a mirar el campo de batalla desde una perspectiva superior. El ataque enemigo es brutal y sin tregua, estamos aislados de nuestro comando y sólo sabemos que tenemos que seguir combatiendo. Tratar de seguir solos es aterrador y cualquier intento de organización es rápidamente detectado por el enemigo. No hay estrategia más que sobrevivir.


En medio de esta situación desesperada, sólo la imagen de Hitler nos mantiene en pie, su ejemplo y valor, su porfiada lucha contra todo y contra todos, su inquebrantable voluntad de llevar adelante su sueño. Sin duda que Hitler es el gran héroe de nuestra época.


Hitler tiene todos los ingredientes de un héroe wagneriano. De hecho podríamos trazar un paralelo casi perfecto entre la historia de Rienzi, aclamado y llevado al poder por el pueblo:


"¡Rienzi, gloria a ti,tribuno del pueblo!¡Los romanos libres te rinden juramento! Te juramos que Roma será tan grande y libre como antes era. ¡De la opresión y la tiranía la protegeremos hasta nuestra última gota de sangre! ¡Muerte y destrucción juramos contra el malvado que atente contra el honor de Roma! ¡Resurge un pueblo nuevo,tan grande y augusto como el de sus antepasados"




y luego traicionado y desconocido por los mismos que lo aplaudieron a rabiar:



¡Por aquí! ¡Por aquí! ¡Venid con nosotros! ¡Traed piedras! ¡Traed fuego! ¡Está maldito, está excomulgado! ¡Destrucción y muerte para él! ¡Arriba, honrad el supremo mandato de la Iglesia!



No en vano fue Rienzi, según la historia de su amigo de juventud Kubizek, la obra que lo iluminó.


Pero, y a pesar de mi admiración por Savitri Devi, no puedo endiosarlo, no puedo considerarlo una divinidad y es que creo que eso le quitaría valor a su figura. Hitler era un hombre, un hombre grande, tal vez el más grande en los últimos milenios, pero no un dios.


Lejos de mí las genuflexiones, las oraciones, peticiones, y todo tipo de trato mercantilista con la supuesta divinidad que más me recuerda a las religiones semíticas. Sería el mismo error que comete el budista medio, que ha convertido a Buda en una especie de dador arbitrario de dones, omnipotente, inescrutable, celoso, vanidoso, la típica imagen del Yahvé judaico.


Cierto que Hitler pudo encarnar, como nadie más lo ha hecho, el principio del Führer, cierto que en él vibró el espíritu del mismo Wothan e incendió el cielo con su fuego, pero la lección que nos dio es que todos los arios podemos llamar a esa fuerza que vive en nosotros. Porque como los antiguos germanos lo hacían, las historias de los Dioses arios debemos entenderlas como las historias de nuestros antepasados, las historias que se viven en nuestro interior día a día. Y como Wagner lo dice claramente, el héroe Sigfrido no puede recibir ayuda de parte de la divinidad, él y sólo él puede volver a forjar a Nothung, que es su herencia por derecho de sangre.


El Führer volverá cuando nosotros, su pueblo, lo merezcamos. Cuando nosotros seamos capaces de crear en nosotros mismos al superhombre, al hombre de la voluntad total. Sólo entonces, cuando estemos preparados, seremos capaces de provocar la nueva encarnación del Führer, que seremos nosotros mismos.


Por ello ningún intento político, social o pseudo místico podrá reorganizar a nuestro pueblo. Ninguna ceremonia esotérica nos puede dar lo que es nuestra responsabilidad crear.


De todos modos estamos seguros que Él volverá. Como al final dice Rienzi:


¡Terrible ironía! ¿Cómo? ¿Esta es Roma? ¿Queréis destruirme? ¡Escuchad mis últimas palabras! ¡En tanto que existan las Siete Colinas de Roma! ¡En tanto que no perezcala Ciudad Eterna, veréis regresar a Rienzi!



Escuchemos a nuestra sangre: ¡Terrible ironía!, ¿ésta es Germania? ¡Mientras fluyan las aguas del sagrado Rhin, mientras los Alpes existan, mientras los Andes se empinen hacia el cielo, veremos regresar al Führer.



Heil Hitler !!

Heil dem Führer !!

Sieg Heil !!
Welsung

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