Welsungsraum

"Hazte fuerte en los viejos sueños para que nuestro mundo no pierda la esperanza". Ezra Pound "Ich lehre euch den Übermenschen. Der Mensch ist Etwas, das überwunden werden soll. Was habt ihr getan, ihn zu überwinden?". Nietzsche

martes, mayo 16, 2006

La realidad, desde nuestra alma 8


II.5 El Sí mismo:

Lo que puede ser nombrado no es el Tao...

Es el círculo cuya circunferencia está en todas partes y su centro en ninguna.

El logos espermaticus que crea toda la realidad

El buda que hay en tí

El ojo de Wothan en la fuente de Mimir

Wothan mismo

La piedra filosofal

Cristo para occidente

Buda para oriente

El preste Juan que gobierna o debería gobernar al mundo desde Agharti.

El tercer ojo

El Grial

La flor de oro

El tesoro al final del arco iris


Formas distintas para referirse a aquello de lo cual no puede uno referirse. El Sí mismo es una potencia de existencia, un punto virtual que debe llegar a ser desarrollado. Sin embargo es sobre este punto que los cuatro elementos de la psiquis se apoyan , giran y dan dinámica a la vida. Pareciera que este punto domina también sobre la flecha de tiempo pues aunque aún no lo hayamos encontrado, no hayamos llegado hasta él y no nos hayamos unido a él, tiene influencia sobre nuestro presente, sobre todo a través del anhelo.

El Sí mismo o Selbst junguiano representa un punto equidistante entre la conciencia y la inconciencia, es ese algo que lo domina todo y que es capaz también de conectarse con los antepasados, con la esencia última del ser.

El gran destino del camino de individuación es llegar a poner el centro de nuestra psiquis en coincidencia con ese punto inaccesible a través de la razón y la conciencia. Si sólo intentamos un camino lógico, veremos una pequeña parte del Selbst y lo más probable es que sólo lo entendamos intelectualmente sin jamás llegar a vivirlo. Si por el contrario tratamos de acceder a él sólo a través de la parte irracional, llámese fé o mística, corremos el riesgo de quedarnos sólo en una imitación o en un gesto vacío o, por otro lado, caer en una fusión total que eliminará nuestra individualidad. Eso sería lo mismo que no haberlo encontrado pues si no somos concientes de un acto, ello equivale a no haberlo vivido.

La humanidad ha vivido siempre corriendo tras “algo”. Existe una angustia eterna que consume a los grandes pensadores y buscadores de la humanidad toda. Las grandes religiones dieron respuestas para la gran masa y hoy la respuesta está dada en forma laica a través de la tecnología y la economía con su “felicidad eterna”, con su mundo virtual. Sin embargo sólo son engaños para evitar que la gente despierte a la verdadera búsqueda. Podría decirse que esto es malo en sí, pero existe un asomo de justicia en ello pues sólo aquellos que son capaces de despertar solos y persistir en la búsqueda a costa de cualquier sacrificio, sólo aquellos que no se queden acomodados en alguna respuesta parcial que encuentren en el camino, sólo ellos podrán encontrar al final del camino el Santo Grial que andan buscando. La naturaleza es jerárquica, no todos los hombres son iguales y no todos son capaces de exigirse a sí mismos la soledad y la desesperación que conlleva el camino.

Sin embargo esta búsqueda es lo más importante en una vida, podría decir que es lo único que vale la pena hacer en esta vida; pues la recompensa, si bien inimaginable, claramente está a la altura de los sacrificios. Si hemos de creer en las historias de las distintas tradiciones, el encontrar el “objeto sagrado” equivale a transformarse en Dios mismo, es igual a existir eternamente y simultáneamente en todas las existencias posibles, es vivir todas las posibilidades de una vez.

¿Cómo lograr este objetivo? Eso es algo que está dicho en todas partes y en ninguna, obviamente los antiguos creían que haciendo el Camino de Santiago, por ejemplo, se podría obtener una visión del objeto, pero nadie ha explicado cómo debe hacerse esa peregrinación, pues está claro que no basta con caminarla. Tampoco se sabe a ciencia cierta qué es lo que hacían los alquimistas y corremos el riesgo de quedarnos en la pura metalurgia,por supuesto no se trata de meterse a un convento lamaísta para encontrar lo perdido. “Ni por mar ni por tierra” se encuentra el camino, sin embargo es un camino que debemos recorrer antes de que sea tarde.

Cada día el camino está más escondido pues la sociedad en que vivimos abomina de que los humanos lleguen a superarse a sí mismos, que logren una vida de significado. Los sistemas económicos quieren hombres hormiga trabajando para acrecentar el poder personal de quienes dirigen y por ello la estupidización de la masa es la punta de lanza del sistema. Se trata de convencer a la gente de que lo virtual, lo tecnológico es lo que ellos andan buscando, sin embargo cada día vemos que el ansia corroe a la gente que está siempre insatisfecha, vemos a las juventudes buscando supuestos paraísos a través de la anarquía y la droga, todo ello porque el sistema ha logrado ocultar el verdadero objetivo de la vida humana.

En lo personal, lo que debemos hacer es buscarnos a nosotros mismo, tenemos que investigarnos a nosotros, objetos de estudio y al mismo tiempo aprendices que maestros. Hay un maestro en nuestro interior, el Selbst es capaz de influir hacia atrás, hacia el “antes de ser”. Pero sus señales están en los sueños, en los imposibles. Seguro que nos ha hablado pero jamás lo hemos escuchado, aunque el Selbst quiere ser encontrado, pues “la divinidad quiere que el hombre llegue hasta ella”. Lo divino no adviene, no se desarrolla sin la “contaminación” de lo humano. La divina y eterna perfección es divino y eterno aburrimiento sin el lamento perturbador que sube desde los fondos, sin este gusano que se ha ido metamorfoseando a sí mismo hasta parecerse a su Dios, a aquello que aún no existe y sin embargo que está al principio de los tiempos.

Las religiones lo saben, o lo sabían, sin embargo han escamoteado esta verdad a los ojos de los hombres y sólo unos pocos han recordado pues esta verdad se escapa por entre los dedos de quienes quieren acallarla.

No es necesario buscar afuera, todo el universo se esconde en cada uno de nosotros pues en esencia somos iguales al universo, luego en cada uno de nosotros habita la posibilidad de lo imposible.

El equilibrio está roto en nuestra sociedad, no existe una figura superior a la que aspirar en nuestra nueva visión de la humanidad, no hay ideales hacia los cuales ir. Todos son iguales, todos son valiosos, todos deben aceptarse tal y como son y los esfuerzos hacia la grandeza ideal son mal mirados. Cuando alguien quiere hacer y no ya sólo decir respecto a la propia superación, es mirado con desconfianza pues se teme que quiera predicar al Superhombre de Nietzsche y lo pulgones que invaden nuestra Tierra se sienten horrorizados. Ellos, tan cómodos en sus lechos tibios, si heroísmos sin grandes gestas. El heroísmo es sólo virtual, así siempre se puede comprar otra ficha y ganar otra vida. Pero es el héroe el que puede llegar a construirse a sí mismo,construir o reconstruir al Sí mismo, sólo el héroe, jamás el burgués y menos el burgués del espíritu.

Pero sobre el héroe hablaremos en el próximo capítulo.

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