Welsungsraum

"Hazte fuerte en los viejos sueños para que nuestro mundo no pierda la esperanza". Ezra Pound "Ich lehre euch den Übermenschen. Der Mensch ist Etwas, das überwunden werden soll. Was habt ihr getan, ihn zu überwinden?". Nietzsche

miércoles, julio 25, 2007

NACIONALSOCIALISTA E HISPANO


Hace ya bastantes años, mientras un joven nacionalsocialista chileno era puesto en libertad tras haber sido detenido haciendo propaganda, un oficial de la policía le preguntó burlonamente la aparente falta de concordancia entre su militancia y sus dos apellidos españoles, lo que originó la risa de sus subordinados, en parte porque los chistes de los superiores jerárquicos deben ser coreados por los inferiores, y en parte porque desde una perspectiva corriente, era chistoso que un chileno, por muy criollo que pareciera, se declarara nacionalsocialista.

Ya Welsung ha aclarado el término “hispano”, precisando su significado real, por mucho que la moda estadounidense esté imponiendo otro mucho más ambiguo.

Por otra parte, un rato de navegación ciberespacial permite a cualquiera arribar a los más extraños y psicopáticos puertos en foros en que se discute sobre la pertinencia de hablar de razas tales como la “raza chilena” u otras similares, o sobre los dogmas “antirracistas”, al parecer muy de moda entre las “tribus” jóvenes de hoy. La falta de cultura y de modales de esos sitios no permite mantenerse leyendo en ellos mucho tiempo. No hay argumentos ni discusiones, sino simple y burdo excremento intelectual.

Pero dejemos atrás toda esa chatura.

Se puede entender por “raza” la unidad genética que permite distinguir un conglomerado humano de otro. Resulta evidente que un sueco común no es igual a un congoleño común ni a un japonés común. He mencionado a tres representantes de pueblos con cierto grado de homogeneidad racial.

Lo anterior no es posible en el caso de nacionalidades como la estadounidense, la británica, la francesa, la brasileña. Ni la chilena. En algunas modernas enciclopedias ciberespaciales, a las cuales no se les podría achacar el cargo de “racismo”, se mencionan explícitamente los porcentajes de grupos étnicos de ciertas nacionalidades: tanto por ciento blancos, tanto por ciento negros, tanto por ciento indios, tanto por ciento mestizos.

Lo cotidiano no es puesto en tela de juicio. Caminar día a día por las mismas calles, los mismos barrios, las mismas ciudades, no permite enjuiciar espontáneamente los estilos arquitectónicos, por ejemplo, ni la etnología de las personas que se cruzan en nuestro camino.

Sin embargo, desde que fui adquiriendo conciencia de la importancia del factor racial en toda dinámica humana, inmediatamente fui observando con otros ojos a las personas que caminan por las calles de las ciudades chilenas. Comencé a mirar con ojos de extranjero, observando lo cotidiano como si fuera la primera vez que veía algo. Un golpe de vista en cualquier sitio concurrido permitía ver con claridad las diferencias, antes que las similitudes. A medida que pasó el tiempo, resultó más y más fácil estimar porcentajes de sangre europea y de sangre amerindia (asiática) y hasta rasgos africanos o judíos. Además, en el caso de la sangre europea, se hizo posible barruntar países de origen, en tanto la apariencia era más nórdica, más mediterránea, más eslava o más alpina.

Debe recordarse que las famosas y no muy conocidas leyes raciales de Nuremberg señalaban la legitimidad de cruzas entre individuos de raza alemana o afín, entendiendo por afín cualquier raza de origen ario (sinónimo de indoeuropeo y de indogermánico). Quedaban así excluidos blancos no arios (como los judíos ashkenazim) amarillos o negros.

En países sin homogeneidad etnológica, como Chile, resulta un despropósito hablar de “raza”. No es un misterio que los conquistadores españoles generaron un importante núcleo mestizo, pero esa es una verdad a medias, porque eso no significa que la población de nacionalidad chilena posea, en promedio, 50% de sangre española y 50% de sangre amerindia. En la época de la Colonia se distinguía claramente entre un criollo (un español nacido en América) y un mestizo. Y esa realidad se ha mantenido, porque de modo instintivo un segmento de los europeos y de sus descendientes criollos se ha negado a cruzarse con amerindios, en contra de mandatos cristianos que proclamaban la igualdad de los hombres.

La visión del mundo nacionalsocialista representa el camino de realización y expresión de los arios, tanto de pueblos completos como de comunidades menores insertas en nacionalidades multirraciales o mestizas. Los nórdicos representan sólo uno de los grupos étnicos arios, tal vez el más llamativo por ser mucho más diferentes de negros y asiáticos, pero no son los únicos. Los criollos chilenos descienden en pequeña proporción de los españoles nórdicos; lo hacen mayoritariamente de españoles mediterráneos.

En consecuencia, la militancia nacionalsocialista y los apellidos españoles no representan una contradicción. Los hispanos forman parte de la familia racial indogermánica.


Hoffmann

1 Comments:

Blogger Satyro said...

Felicitaciones!
Al fin un Blog Nacional-Socialista que educa. Lastima que la mayoria sean tan decepcionantes. Solo protestas contra el sistema sin dar soluciones o simplemente especulaciones doctrinarias.
Muy buenas e interesantes las asociaciones con Nietzsche y el paganismo. Solo una consulta: Son uds sguidores de la doctrina llamada Sabiduria Hiperborea del autor argentino Nimrod de Rosario? Lo digo por la denominacion de Jehova como "El Demiurgo". Termino elucubrado por el gnosticismo de los cataros que toma esta autor que mencione para crear un sincretismo a mi juicio tergiversador.

Mis Saludos Camaradas!

Krieg und Sieg!

10:45 p. m., agosto 15, 2007  

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