Welsungsraum

"Hazte fuerte en los viejos sueños para que nuestro mundo no pierda la esperanza". Ezra Pound "Ich lehre euch den Übermenschen. Der Mensch ist Etwas, das überwunden werden soll. Was habt ihr getan, ihn zu überwinden?". Nietzsche

domingo, mayo 28, 2006

La realidad, desde nuestra alma 10


III. 0 Exordio a la Realidad que nos rodea, ¿Por qué soy Nacionalsocialista?:


Lo primero que tendría que decir es que no me gusta el sobrenombre “nazi”. Esta palabra comúnmente usada por el enemigo, ha escondido la verdadera naturaleza del Nacionalsocialismo. De hecho, el nombre correcto no es ni siquiera Nacionalsocialismo, la traducción correcta desde el alemán es “Socialismo Nacional”. De modo, que lo primero que uno tendría que reconocer es que el Nacionalsocialismo, lejos de ser una corriente reaccionaria contra las fuerzas de la izquierda marxista, representa una alternativa más radical a ese socialismo nacido de las necesidades económicas de una nación burguesa, generando una respuesta basada en las fuerzas vitales del pueblo en su más pura concepción: La Comunidad del Pueblo. De hecho, Hitler mismo se refería a lo que ocurría en Alemania como la “Revolución”. Desde joven, él creía que las insatisfactorias condiciones en las que vivía el pueblo alemán sólo podrían ser superadas tras una revolución nacional, que diera al traste con las estructuras burguesas y las anquilosadas e ineficientes instituciones monárquicas.

De modo que cuando digo que soy nacionalsocialista, lo primero que digo es que soy socialista y luego, que soy revolucionario.

Pero, ¿qué clase de socialismo es éste, que no arranca de la tesis marxista del proletariado y el capitalista? Primero que todo debo aclarar que no soy anticapitalista, no por lo menos contrario el capital que da trabajo y está al servicio de la nación. Sí soy anti capitalista financiero, aquél capital que especula y que a través de enfermizos y malévolos sistemas, puede evitar que el pueblo cuente con el producto de sus trabajadores. Mi socialismo arranca de mi visión de la nación como el conjunto del pueblo, de la comunidad de individuos que tenemos una misma tradición, cultura, sangre e historia, en resumen de mi propia estirpe. ¿Cómo podría yo dañar a mi propia estirpe si estoy conciente de que ellos y yo somo sólo diferentes expresiones de una misma energía vital? He aquí la gran diferencia con el socialismo marxista, pues no hay aquí división entre proletariados y explotadores, aquí no hay diferencias odiosas de clases, aquí no hay revanchismo que pretenda “quitarle a los ricos, para darle a los pobres”. Según este socialismo, no importa la calidad de rico o pobre para que el estado se vea obligado a asegurar igualdad de derechos y posibilidades, porque todos son hijos del mismo pueblo. A los ricos no se les quita nada, sólo se les exige que sus acciones vayan en beneficio de la comunidad, por ello soy socialista, pero no socialista marxista.

El concepto de pueblo es también una gran diferencia entre el Socialismo Nacional y el socialismo marxista. El pueblo no es solamente el conjunto de individos que ha sido proletarizado por el interés demoniaco de alguna oligarquía gobernante, el pueblo es una comunidad nacional diferente de la comunidad burguesa unida exclusivamente por un determinado territorio, constitución política y dependencia económica, el pueblo es una expresión de la energía vital, una forma de realización de una voluntad de vivir que es inalienable y sagrada.

He aquí las primeras razones por las cuales soy nacionalsocialista: Creo en la igualdad de derechos de los miembros de mi pueblo, creo en una comunidad que busca el bienestar social antes que el bienestar de un grupo determinado, por otro lado creo que mi pueblo es una etnia particular que tiene derecho a la existencia dentro de la gran comunidad humana.

Pero faltan algunas cosas importantes:

Ser nacionalsocialista también presupone creer que existe un código ético que distingue a los grandes pueblos de los pueblos pequeños. No me corresponde a mí determinar quién es un pueblo grande y quién un pueblo pequeño, sólo me importa llevar a mi pueblo a las mayores altitudes de la existencia. Para ello, no tengo que mirar el desarrollo ni los ejemplos de otros, sino que debo adentrarme en la realidad de lo que me rodea y de allí sacar las enseñanzas que me dirán el cómo debe mi pueblo desarrollarse. Por eso soy también nacionalista, porque mi referencia no está en la búsqueda enfermiza de superar a otros pueblos según los cánones impuestos desde afuera, mi objetivo es establecer cánones auténticos que corresponden al pueblo al cual pertenezco y avanzar según ellos. Me opongo a todo tipo de globalización que presupone pisotear la particular existencia de mi etnian en pro de un supuesto bienestar universal, que de tan universal no alcanza a nadie en particular.

¿Y qué pasa con el holocausto?

Cuando me declaro nacionalsocialista me veo inmediatamente enfrentado al rechazo de la sociedad debido a la existencia del mito llamado holocausto.

Primero que todo tengo que hacer una diferencia entre el Nacionalsocialismo y su praxis, esto es válido pues todas las doctrinas lo hacen. ¿No lo hacen los comunistas, los cristianos, los liberales, etc? Por supuesto que una fue la Alemania de Hitler en tiempos de paz y muy otra la Alemania en tiempos de guerra. De modo que el declararme nacionalsocialista no me hace merecedor a supuestas acusaciones de genocidio u odio racial, como el ser comunista no me haría culpable de las limpiezas étnicas desarrolladas por los gobiernos comunistas en la Rusia soviética en el Cáucaso o por los gobiernos comunistas chinos en el Tibet o en Mongolia. Tampoco el declararme católico apostólico romano me haría merecedor de acusaciones de torturas durante la inquisición.

Pero, aún asumido el hecho de que yo no puedo ser culpable de delitos cometidos antes de mi nacimiento, debo decir que no creo en la existencia de tales crímenes tal y como son contados por los enemigos declarados de la doctrina que profeso. Efectivamente, años de investigación me han hecho conocer testimonios e investigaciones realizadas por gente absolutamente neutral, e incluso enemiga del Nacionalsocialismo, pero amantes de la verdad. Personajes como Paul Rassinier, David Irving, Robert Faurisson, Ernst Zündel, German Rudolf, etc., me hacen pensar que existen dudas razonables sobre los mentados crímenes de guerra. Incluso, el hecho de que grandes pensadores y poetas como Hamsun, Heissenberg, Pound, Heidegger, estuvieran al lado del Nacionalsocialismo, incluso a costa de sus vidas, fortunas y libertad, hasta el final, me indica que no estoy tan equivocado. Pero sin embargo una ación me indica que los crímenes son falsos, un acto del enemigo es la mejor prueba de que durante el Tercer Reich no existió la política de estado de eliminar a nadie: ¡La prohibición de investigar!. El que esté prohibida la duda, la investigación razonable y científica, es el indicador claro e irrefutable de que se está tratando de ocultar una mentira

De modo que no me afectan las acusaciones de genocidio. Por el contrario, yo acuso al mundo moderno de cometer genocidio con muchas etnias que han desaparecido o están desapareciendo debido a la entelequia denominada globalización. ¿Acaso no fueron los enemigos del Nacionalsocialimo los que practicaron la esclavitud, las limpiezas étnicas? ¿Dónde están los antiguos apaches, incas, yaganes, etc? ¡Desaparecieron en nombre de la cristiandad y modernidad!

Pero el nacionalsocialismo no es democrático:

Cierto, no lo es en el sentido burgués de un hombre un voto, y con sufragio universal. Pero, ¿no ha sido la mentira del sufragio universal el caballo de batalla de las oligarquías? Justamente una población desinformada es voluble e influenciable, es por ello que junto al sufragio universal, los poderosos de hoy propugnan la ignorancia generalizada. Las elecciones burguesas no son más que “circo para el pueblo”. ¡¡Si tan sólo le dieran también pan al pueblo!!


¿Cuál es entonces la alternativa a la democracia, una dictadura?

Siempre se ha pretendido que el Nacionalsocialismo fue una dictadura, debido a que se declaró la existencia única del partido Nacionalsocialista. Pero se ha mentido en el hecho de que esa unicidad no afectaba la participación ciudadana, pues ya no eran los partidos políticos con sus políticos profesionales los que debía llevar la voz del pueblo al gobierno. En el Reich existía un senado, la diferencia es que ese senado no estaba lleno de políticos ociosos, estaba lleno de trabajadores representados a través de los sindicatos y corporaciones. Un senado que trabajaba (y de verdad), en los temas que conocía, ¡hermoso! ¿no?.



¿Y el racismo. Y la pretendida superioridad aria? ¿Qué queda para los pueblos de Hispanoamérica?

La palabra Volkischer no se debe traducir directamente como racista en el sentido que lo entienden los norteamericanos, los franceses o los ingleses que practicaron un racismo criminal. El Volk es el pueblo, y en particular el “pueblo alemán”. En el sentido originar ser volkischer significaba ser popular en cuanto al pueblo alemán, es decir tratar de recuperar al país y a sus instituciones para el pueblo alemán en Alemania. ¿Pero, no hay algo más lógico que eso? ¿No lo dicen todos los movimientos de izquierda que luchan por impedir la influencia extranjera, especialmente la yankee imperialista? Entonces no veo el problema para luchar por una Alemania alemana, como no existe problema en luchar por una España española. Ahora que es verdad que en América Hispana se nos presenta un problema pues existimos mezclados en nuestros países descendientes de europeos y descendientes de pueblos que llegaron antes a América. La solución es comprender que estas gentes no tienen por qué cuadrar en un mismo esquema generalizado. Los mapuches no deben ser sólo motivos a cantar en supuestas canciones patrióticas, para después ser ignorados o menospreciados en las leyes y acciones reales del gobierno del país. Lo mismo con todos los otros pueblos. Chile, tal como los otros países de Hispanoamérica debieran comprender su hetereogenidad y más que pretender una modernización y yankeelización a ultranza, debieran asegurar la persistencia de esas culturas.

El Nacionalsocialismo es racista, en el sentido de que las razas son algo que hay que respetar y defender, ya sea la raza aria o la raza mapuche. Esta concepción de racismo es muy diferente al Ku Klux Klan o las idioteces pregonadas por yankees gordos y descastados.

Pero el Nacionalsocialismo es fundamentalmente Praxis:

Efectivamente, cuand Hitler subió al gobuerno después de ganar la elecciones, la pregunta apremiante era: ¿cuál será su política económica? La respuesta fue: No tenemos tiempo para pensar en teorías, ¡hay que darle empleo a siete millones de cesantes! Y así se hizo. En menos de tres años Alemania, el país derrotado y en banca rota, era una potencia económica, cultural, industrial. A diferencia de lo que dicen nuestros enemigos, no era una potencia miltar, de hecho estaba muy atrasada respecto a los esfuerzos desarrollados por sus enemigos, y eso se notó durante la guerra y tuvo consecuencias fatales.

¿Y la libertad individual?

La libertad es una de las palabras más prostituidas en nuestro mundo. Los enemigos del Nacionalsocialismo hablan a cada rato de la Libertad. ¿Para qué es la libertad? Eso jamás se dice, con lo que la llamada libertad degenera en libertinaje, en egoismo a ultranza, en daño para la sociedad toda. Libertad guiada hacia ideales superiores, hacia metas que lleven a cada individuo a superarse a sí mismo, a generar verdaderos Hombres y Mujeres libres, libres incluso de su antojo descarriado, ¡Esa sí es libertad! Por ello el objetivo individual del Nacionalsocialismo es crear Personas libres, Héroes capaces de afrontar su propio destino y no gentes quejumbrosas y nunca satisfechas, niños grandes siempre ansiosos de lo que no tienen, con pataletas de infante al menor problema que enfrentan.

¿Y los neonazis?

La mayor parte de ellos son pobres diablos ignorantes y tan débiles como personas, que necesitan cubrirse con el manto de una doctrina fuerte para poder “ser alguien”. De partida, para ser “neo”, habría que ser capaz de realizar modificaciones, variaciones inteligentes sobre una doctrina dada y estos tipos, en general, son apenas neanderthalienese que no saben ni siquiera pensar. Por ello yo no soy neonazi, ni siquiera “nazi”, como lo expuse al principio.

El Nacionalsocialimo fue arrasado, no quedó nada, de modo que poca responsabilidad puede tener sobre psicópatas que usan sváticas, como poca responsabilidad tiene la iglesia católica sobres los criminales que usan una cruz o los comunistas sobre los que destruyen las calles con efigies del Che Guevara en sus banderas.

Rechazo a los neonazis, sus ideas (si es que tienen alguna), y su violencia sin sentido. No rechazo la violencia cuando ésta es expresión de autodefensa, pero la matonería está muy alejada de los ideales del Führer.

Eso no es todo:

¡Claro! Las razones y argumentos son los que caben en unas cuantas páginas y que no alcanzan a aburrir al lector moderno acostumbrado a leer best sellers. Hay más razones, pero la principal es que yo nací Nacionalsocialista, que a los tres años de edad llenaba la casa de mis padres con svásticas. Y he aquí el misterio más profundo: “El que ha visto en el Nacionalsocialismo sólo un movimiento político, no ha entendido nada” ¡Hay más! Mucho más, y ese "más" está relacionado con la mística. En lo profundo, el Nacionalsocialismo está relacionado con las antiguas leyendas arias, con todo un mundo maravilloso, con lo que hoy en día llaman “realismo fantástico”. Sobre eso hay mucho que decir, pero éste no es el escrito correcto, esa arista vendrá en otro documento.


Heil Hitler !!

Sieg Heil !!

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

www.tropassur.cl.kz blog hermano nacional socialista

8:06 p. m., agosto 13, 2006  

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