Welsungsraum

"Hazte fuerte en los viejos sueños para que nuestro mundo no pierda la esperanza". Ezra Pound "Ich lehre euch den Übermenschen. Der Mensch ist Etwas, das überwunden werden soll. Was habt ihr getan, ihn zu überwinden?". Nietzsche

martes, junio 27, 2006

La realidad, desde nuestra alma 12



III.2 Yo, mis antepasados y los aborígenes europeos

En esta incesante búsqueda de cosas verdaderas, tenemos que ser lo más francos posibles en cuanto a la realidad de nuestra existencia. Es difícil encontrar gente que pueda rastrear sus antepasados más allá de un par de generaciones, sobre todo en Hispanoamérica. Sin embargo, atendiendo a que “lo primero que se pierde son las características fenotípicas”, de acuerdo a Alfred Rosemberg, entonces tendríamos que usar estas características como criterio mínimo de clasificación dentro de los pueblos humanos.

Por otro lado, no hay duda de que pertenezco a mi familia, de modo que aún puedo hacerme un mejor cuadro de mi pertenencia si miro la fenotipia media de mis antepasados. Es mejor mirar desde una generación para atrás, pues en los últimos años se ha producido una gran mezcolanza que a veces confunde más que aclara.

En mi caso particular, temdría que decir que no existen indicios de amerindios ni negros ni asiáticos en mi familia, por lo tanto si existe una tal sangre en mí, debe ser minúscula. Por otro lado, tampoco puedo observar una abundancia de caracteres nórdicos, a pesar de algunas cabelleras rubias y ojos verdes. Por ello, si tuviera que hacer una rápida clasificación de mi familia, tendría que decir que debe provenir, en su mayoría, de pueblos europeos del centro sur, sur de Alemania, Italia, España, etc.

¿Por qué es importante determinar esto? Pues bueno, creo firmemente que las culturas, los idiomas, las creencias, las formas de ver el mundo no son azarosas; que en cada pueblo se han dado características muy particulares de expresión de los sentimientos, inteligencia, etc. Por ello me interesa recuperar lo que es originario en mí, aquello a lo que mis genes contribuyeron a formar. Recordemos que yo puedo tener unos cuarenta años de existencia, pero mi información genética tiene cientos de miles de años, y en buenas cuentas yo soy mi genética desarrollándose en un ambiente exterior.
Entonces, al determinar mi pertenencia, por ejemplo, me queda claro que para mí la música amerindia, latina, más allá de su belleza estética, me es realmente ajena. Eso, aunque haya nacido rodeada por ella. Del mismo modo no me puedo engañar y pensar que soy descendiente directo de vikingos, por ello vestirse como uno de ellos sería una estafa a mi propia realidad y sólo un juego de disfraces.

Si tuviera que hilar más fino en el origen de mi genética, tendría que llegar a Hispania, en realidad, a la que debió ser la Gotia en la actual España. Dados los caracteres fenotípicos de mi familia (mi hija incluida), tendría que sentirme relacionado con los godos del siglo X que fundaron las primeras dinastías en la península. Claro, decir godo no es decir mcho, pues bajo ese nombre se incluyen una serie de tribus qu se establecieron a lo largo y ancho de Europa.pero por lo menos ya tengo una definición más clara de lo que soy: descendiente de europeo.

Alguien podría preguntar: ¿y qué importa eso? Sin embargo lo más probable es que los que así preguntan, hayan participado en movimientos, marchas, juntado firmas, etc., apoyando el orgullo de los descendientes de apaches, aymarás, mapuches, y un largo etc. Pues aquí también se nos engaña siempre. Según la propaganda del sistema, los únicos que pueden declarar con orgullo su ascendencia son los hijos de los pueblos no europeos, sobre todo los amerindios. ¡Pero en Europa también hubo oborígenes! ¿O se supone que los pueblos europeos eran invasores extraterrestres?
Los pueblos de Europa también son pueblos originarios de sus tierras y como tales también sufrieron invasiones y reaizaron conquistas, ¡como todos! Europa fue invadida por los mongoles, hunos, árabes, etc y realizó invasiones hacia otras tierras, como todos los pueblos han realizado en la historia. Mucho se habla de los abusos de los europeos por haber venido a América y conquistar a los pueblos originarios de acá, pero nadie se acuerda que los pueblos “originarios” no lo son tanto, pues también ellos llegaron uno miles de años antes provenientes de Asia, y que tampoco eran muy libres pues en general estaban bajo el yugo de otros pueblos locales. La destrucción de los imperios Azteca e Inca, fue el fin de imperios que mantenían bajo la esclavitud a otros pueblos de la región, luego no hay más culpa en el europeo que en el inca.

Pero volviendo al tema central, uno debe tratar de distinguir que la cultura hoy conocida como europea no lo es tal, pues algo ocurrió en los primeros siglos de la era cristiana. La balanza de intercambio cultural, religioso y étnico estaban más o menos equilibradas hasta aquella época entre Occidente y Oriente; sin embargo, con la expansión del cristianismo y su dios exclusivo, sangriento y celoso, ocurrió la debacle de las culturas originarias de Europa. Aquél que no se convertía era simplemente quemado, su pueblo arrasado, y su progenie eliminada de la faz de la Tierra. De este modo, para seguir buscando, tendremos que mirar lo que quedó después de esta expansión a sangre y fuego, con mucho cuidado y separar lo originario de lo impuesto. Tendremos que ir más allá del cristianismo, antes, mucho antes.

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