Welsungsraum

"Hazte fuerte en los viejos sueños para que nuestro mundo no pierda la esperanza". Ezra Pound "Ich lehre euch den Übermenschen. Der Mensch ist Etwas, das überwunden werden soll. Was habt ihr getan, ihn zu überwinden?". Nietzsche

sábado, septiembre 02, 2006

La realidad, desde nuestra alma 13



III.3 Los mitos de los antepasados

Si yo quisiera reencontrar mi mística ancestral, tendría que tratar de reconstruir aquellos mitos que guiaban a los pueblos germanos de antes del siglo I DC. Después de eso el cristianismo comenzó una etapa de destrucción de la concepción del mundo tribal y natural. De hecho, es fácil ver que el cristianismo no es una religión natural, pues todos sus postulados son antropocentristas, claramente nacidos en el seno de las urbes de la época y lejanos a los bosques y naturaleza.

La fuerza de los ambientes naturales se rinde ante el avance de las urbes y el hombre rural se rinde ante el proletario citadino. Nada que hacer al respecto, sólo observar cómo la moda que arranca de cuando la filosofía socrática se separa angustiada de la naturaleza y abandona par siempre a la filosofía cosmológica de los antepasados y comienza a aplastar a la moral y forma de vida enraizada en la naturaleza.

¿Pero qué son los mitos? Uno podría decir con Jung que los mitos son sueños colectivos y, como tales, sólo pueden ser interpretados y validados por quien los sueña. No es posible entender un sueño individual sin conocer la realidad consciente de la persona que sueña, esos diccionarios de sueños no son más que parte de la charlatanería tan de moda en esta época. Por lo tanto los mitos de los pueblos arios son válidos sólo para ellos y quienes somos sus descendientes. Por supuesto que hay símbolos universales, como universal es el hecho de que los seres humanos tengan dos manos, cara, etc., pero hoy la ciencia sabe, mal que le pese a la ortodoxia del sistema, que los distintos pueblos evolucionaron separados desde tiempos mucho más remotos que lo que normalmente se acepta, si es que no son de orígenes totalmente distintos. Por ello, los mitos que aparentan tener imágenes parecidas, tienen significados muy distintos. Por ejemplo la imagen del crucificado; mientras entre los pueblos semíticos, la crucifixión es una especie de ofrenda de un Dios hecho hombre a “su padre”, el que es inalcanzable, inescrutable; la crucifixión aria de Wothan es un sacrificio de Él para Él mismo, no es un acto de entrega a “otro”, es un sacrificio de evolución personal.

Entonces quedamos en que los mitos que corresponden a nuestros pueblos arios deben ser rescatados pues en ellos se esconde el misterio de nuestra existencia. Esos mitos-sueños, son imágenes que expresan en lenguaje comprensible, toda aquella realidad que no puede ser expresada con raciocinios. Su relación con los argumentos racionales es la misma que guarda un gesto con una frase, bien dice el dicho: “más vale una imagen que cien palabras”. Las realidades inalcanzables por nuestro cerebro lógico, por el neuro cortex, y que sólo son “comprendidas” o vivenciadas por nuestros cerebros primitivos, que no por primitivos son menos valederos o valiosos, son transmitidas a nuestra conciencia a través de lo que los primitivos llamaban los “grandes sueños”, los que estaban destinados a convertirse en mitos pues tratan de temas que atingen a toda un pueblo y no sólo a un individuo.

Pero he aquí un peligro, el de tomar el mito por su lado fácil, por su parte superficial y fácil de digerir. No sabemos en realidad el efecto que en los antepasados provocaban estos mitos y lo único que tenemos es el relato. Sin embargo para conocer el efecto sería necesario volver a vivir en los bosques, desandar siglos de racionalización de la naturaleza. Pero ello es imposible, por mucho que podamos irnos vivir a algún lugar semisalvaje (si es que queda alguno), ya hemos perdido la inocencia o, de otro punto de vista, ya echamos a perder nuestros instrumentos. Por ello son inútiles todos los movimientos que pretenden una reconstrucción ingenua de las antiguas tradiciones, incluyendo aquí a los que se visten de celtas una vez al mes o que pertenecen a grupos heathen o son odinistas. Lo que hacen es lo mismo que hacen los cristianos cuando van a su misas o procesiones, son gesto vacíos pues en su cruda realidad diaria tienen que cambiar los códigos con que se vinculan con el resto del mundo y su vivencia de los mitos está muy lejos de la experiencia original en que ellos se dieron como expresión de una realidad global en la que el primitivo estaba inserto.

La única posibilidad de salvarnos, pues de eso se trata, salvar nuestras almas de quedar petrificadas en una sociedad vacía, no es el retroceder, sino que empujar la situación, forzar un avance hacia una realidad que trascienda la superficialidad actual y revitalizando nuestras almas y con ella reconstruyendo las los viejos mitos, a través de nuevas imágenes que sean capaces de englobar la realidad que nos rodea. Cuando uno está rodeado de obscuridad, no sirve de nada negarla y refugiarse en luces idílicas o en paraísos perdidos, eso es sólo escapismo. La solución es reencender la luz que siempre hemos llevado en nuestro interior y proyectar nuevas imágenes a partir de la luz eterna.


Welsung

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