Welsungsraum

"Hazte fuerte en los viejos sueños para que nuestro mundo no pierda la esperanza". Ezra Pound "Ich lehre euch den Übermenschen. Der Mensch ist Etwas, das überwunden werden soll. Was habt ihr getan, ihn zu überwinden?". Nietzsche

sábado, septiembre 22, 2007

RESPECTO A ESTAS FIESTAS PATRIAS





Por estos días, los chilenos nos encontramos nuevamente ante la celebración nuestras festividades patrias, que se han extendido un día más producto de la modificación a la ley número 19.973 que estableció feriado el 17 de septiembre, que sumado a los días 15, 16, 18 y 19 dan en su totalidad cinco días.

Todos hemos sido testigos del ridículo que hizo al intentar bailar un pié de cueca el ministro –otrora marxista-, Ricardo Lagos Weber. Yo me pregunto, ¿y qué importa ya si baila o no baila cueca?, y no a propósito de un supuesto desagrado mío por la cueca, al contrario, me gusta bastante, en realidad es a propósito de que independientemente del hecho que la cueca sea o no nuestro baile nacional, nadie, o muy pocos, la baila o lo hace bien, dándose cabida a cualquier baile externo a la chilenidad como es el caso de la cumbia, e integrando como parte de nuestras “tradiciones” un amplio conglomerado de bailes indígenas que para bien o para mal, no son ni serán chilenos jamás.

¿Y quien quiere bailar cueca, cuando ni siquiera hay conocimiento de lo que se celebra por estos días festivos?

No hay mayor imbécil que quien celebra algo de lo cual no tiene ni el mas mínimo conocimiento. Por desgracia, Chile no está exento de estos imbéciles, imposible que lo esté en los días actuales.

Cabe además hacerse otras interrogantes, ¿son la mayoría de los chilenos culpables de su imbecilidad masiva en la actualidad?, ¿que culpa tienen ellos de celebrar algo que no conocen, si jamás se les enseñó y jamás se les recuerda?

Las circunstancias del miserable diario vivir al que muchos de nuestros compatriotas están sometidos por las más diversas razones, no les da tiempo para conocer algo tan importante como lo son los sucesos del el 18 de septiembre, hace tantísimo tiempo.

Muchos se preguntarán: ¿qué me interesa saber que celebramos durante las fiestas patrias si tengo que cubrir los gastos en salud, si tengo que pagar el dividendo de mi casa, si tengo que pagar el colegio a mis hijos, si tengo que vestirme y comer?

Sin embargo, las cinco necesidades que acabo de mencionar son demasiado mezquinas para retratar lo que viven muchos chilenos día a día. Los judíos están llevándonos –lo vienen haciendo desde hace un buen tiempo- a inventar un sinnúmeros necesidades innecesarias, lo que conlleva obligatoriamente a derrochar y derrochar dinero con motivo de “liberarnos y darnos un gusto”.

Observando varios medios de comunicación y enfocándome en la televisión percibí que en más de una oportunidad fueron entrevistados transeúntes que no supieron responder a la simple pregunta: ¿qué se celebra el 18 de septiembre? en uno de los canales “El cumpleaños de Chile” agregó un hombre mayor, “La independencia de Chile” respondió una mujer, “El nacimiento de Chile” manifestó un joven con un extraño e infrecuente –cada vez más frecuente- peinado.

Como muchos en Santiago, estas personas iban muy apuradas con una estúpida expresión en la cara. Tan sólo un sujeto respondió correctamente señalando que lo que se ovaciona es la “Primera Junta Nacional de Gobierno”, precedida por Don Mateo de Toro y Zambrano, cuya acta serviría de inspiración para liberar a Chile de la opresión católica española y finalmente, independizarla el 12 de febrero del año 1812 de la era común.

Los nacionalsocialistas, no podemos celebrar ni la instauración de la primera Junta Nacional de Gobierno, ni una falsa “independencia”, los chilenos en general tampoco deberían hacerlo, puesto que nunca nos independizamos, nunca fuimos tan libres como se creyó, esto por culpa de débiles caudillos francmasones sin carácter ni voluntad que siguieron al pié de la letra ordenes desde Inglaterra. Tal como lo percibió en su época, Don Diego Portales, nosotros estamos concientes que hace 189 años, salimos de una monarquía terrible para caer en algo peor. Salimos del dominio español influenciado fuertemente por la Iglesia Católica para caer bajo el dominio indiscutible de la Francmasonería y su mugriento “humanismo”. En América, mas bien, ¡en el mundo!, no somos los únicos en esta situación.

Donde está instaurada la democracia, está instalada la francmasonería, y donde está instalada la francmasonería, dependiendo del tamaño y población del estado y su territorio, los judíos por metro cuadrado van variando. De lo que se concluye: a mayor territorio y mayor población, mayor cantidad de judíos.*

La historia de Chile debe ser rescrita, los nacionalsocialistas desde nuestra visión realista y clara de los hechos de toda índole deberemos revisarla cuidadosamente. Tan sólo cuando esta ambiciosa y maravillosa tarea esté completa, podremos estar en paz con nuestro propio pasado como nación, y podremos conciliarnos con nuestros más importantes personajes históricos. Se hace necesario mencionar por lo demás, que Chile ha sido Chile mucho antes que un miserable lautarino estafase a los hijos de esta tierra, Chile ha sido Chile desde que los conquistadores españoles llamaron así estas hermosas tierras; no ha sido producto, a diferencia de muchas “naciones latinoamericanas”, de delimitaciones territoriales que trazaron un puñado de masones americanos que agachó el moño ante una siniestra y tétrica fraternidad que de fraternal no tiene nada mas que el nombre.



Cortés



* Nota de Welsung: El gran problema con los judíos, desde el punto de vista de una república, es que forman un estado dentro del estado, con sus propias leyes. Por ejemplo, hoy Yom Kippur están todos reunidos solicitando a su dios YHWH que ninguno de sus juramentos, compromisos, etc., sea válido en el año que viene. ¿Cómo creer en sus juramentos ante la constitución y las leyes de un país al que no reconocen importancia, frente a los mandatos de su propia deidad?